DE LA PANDEMIA A UNA VIDA SIN RUMBO: LA HISTORIA DE UNA FAMILIA VIAJERA QUE PASÓ POR SAN CLEMENTE DEL TUYÚ
Mientras muchas personas organizan su vida en función de fechas, objetivos y destinos definidos, Ana Fontana y Sergio Huczek eligieron un camino diferente: viajar sin un itinerario fijo y dejar que la ruta marque el rumbo.

Hace seis años, Sergio -a quien todos conocen como Totti- recorría Argentina a bordo de su combi Volkswagen amarilla, bautizada Mingo. Su objetivo era llegar hasta Ushuaia, pero la pandemia de coronavirus cambió sus planes. Lo que parecía ser una pausa obligada terminó convirtiéndose en el comienzo de una historia de amor y, con el tiempo, en una aventura familiar que todavía continúa.
Un viaje que comenzó en plena pandemia
En marzo de 2020, Totti llevaba alrededor de dos años y medio viajando en su combi cuando las restricciones sanitarias lo obligaron a detenerse en Santa Cruz. Allí vivía Ana, y fue precisamente durante esos meses de aislamiento cuando sus caminos se cruzaron en Caleta Olivia.
La conexión fue inmediata. “Nos enamoramos. Yo le propuse que se sumara al viaje, ella no dudó y en muy poco tiempo surgió todo esto”, recuerda Totti, de 33 años y con estudios como piloto de avión.
El destino original era Ushuaia, pero las restricciones de circulación hicieron imposible continuar hacia la ciudad conocida como “el fin del mundo”. Sergio quedó varado durante siete meses en Santa Cruz, hasta que finalmente pudo retomar el camino junto a Ana.
Por entonces, Totti ya había dejado atrás una vida marcada por los horarios laborales y las vacaciones tradicionales. Había comprado una Volkswagen de 1984 y la había restaurado prácticamente por completo: reparó su mecánica, trabajó sobre la carrocería, la pintó de amarillo y comenzó a transformar su interior para convertirla en una verdadera casa rodante.
Así nació Kombi Sin Rumbo, un proyecto que tenía como principal objetivo recorrer el país sin depender de un calendario ni de las obligaciones de una vida convencional.

San Clemente del Tuyú, una parada clave
El inicio de la vida en pareja sobre ruedas no fue sencillo. En plena pandemia, Ana y Totti decidieron trasladarse desde Santa Cruz hasta San Clemente del Tuyú, en la provincia de Buenos Aires, donde vivían los padres de Sergio.
La localidad costera se convirtió entonces en una parada especialmente importante para la pareja. Allí decidieron instalarse temporalmente, trabajar y esperar a que las restricciones sanitarias comenzaran a flexibilizarse para poder volver a salir a la ruta.
El viaje desde Santa Cruz hasta San Clemente estuvo marcado por controles policiales, caminos y ciudades cerradas y condiciones climáticas adversas, con vientos que superaron los 100 kilómetros por hora. Para poder avanzar tuvieron que presentar una declaración en la que aseguraban que se dirigían a su domicilio y atravesar distintos operativos de seguridad.
Finalmente, en noviembre de 2020 terminó el aislamiento obligatorio y Ana y Totti volvieron a subir a la combi. Esta vez ya no tenían un destino definido. Solo sabían que querían continuar viajando.
“Siempre digo que no se pueden hacer muchos planes porque el destino siempre te sorprende”, cuenta Totti. Para ellos, justamente, esa incertidumbre pasó a ser parte fundamental de la aventura.

Viajar para vivir
La pareja encontró en las artesanías la manera de financiar su recorrido. En cada pueblo, ciudad o feria que visitan montan un pequeño puesto y ofrecen productos realizados por ellos mismos, como pulseras, collares, cuadros de madera con frases relacionadas con la libertad y los viajes, portallaves y encendedores decorados.
“Vendemos en cada lugar al que llegamos y con eso cubrimos los gastos: la comida, el combustible, alguna falla mecánica o cualquier cosita que surja”, explica Totti.
La combi amarilla también se convirtió en una protagonista de la historia. Por su particular aspecto, suele llamar la atención de quienes se cruzan con ella. Bocinas, saludos, fotografías y conversaciones forman parte de la vida cotidiana de la familia.
Para Totti, Mingo representa mucho más que un vehículo. “La combi tiene alma propia”, asegura.

Aventurina y la llegada de Aurora
Poco después de retomar la vida nómada apareció una nueva integrante: Aventurina, una pequeña perra gris que rápidamente se convirtió en una compañera inseparable.
“Desde el día uno es la perrita más compañera. Con sus caras locas y sus travesuras, nos sentimos muy felices de que se haya adaptado a esta aventura y de que sea parte de esta combi sin rumbo”, cuenta Ana.
La ruta los llevó por diferentes puntos de Argentina, desde la Patagonia hasta distintos lugares de la provincia de Buenos Aires. Acamparon, caminaron durante horas, enfrentaron fuertes vientos y conocieron comunidades que los recibieron durante sus recorridos.
Pero el viaje no estuvo marcado solamente por los paisajes. Para ellos, uno de los aspectos más importantes fue el contacto con las personas que encontraron en cada parada.
“Podemos decir que nos sentimos parte del lugar. También nos gusta que la gente se acerque a charlar y nos llena el alma cruzarnos con otros viajeros que eligen el mismo estilo de vida”, señala Ana.
En 2022 llegó una nueva noticia que cambió nuevamente sus planes: estaban esperando a su primera hija.
La pareja decidió entonces regresar a casa y poner en pausa los grandes recorridos para atravesar el embarazo y preparar la llegada de Aurora.
El nacimiento de la niña significó una nueva etapa. La familia pasó de estar integrada por dos personas y una perra a convertirse en un grupo de cuatro integrantes, con una nueva aventura por delante.


Una nueva casa sobre ruedas
Después del nacimiento de Aurora, Ana y Totti mantuvieron durante un tiempo la vida nómada en pausa para priorizar el crecimiento de su hija. Sin embargo, nunca abandonaron por completo los viajes.
Al principio realizaron recorridos cortos en la combi y regresaban a casa. Con el paso del tiempo volvieron a animarse a realizar trayectos más extensos, incluso un viaje hasta Chile.
La intención de ambos es que Aurora crezca conociendo diferentes lugares, culturas y personas, y que pueda aprender de todo aquello que ofrece la vida en movimiento.
A finales de 2024 tomaron otra decisión importante: vendieron Mingo, la combi amarilla que había acompañado el comienzo de esta historia, y adquirieron un colectivo Mercedes-Benz al que bautizaron Vitto.
El nuevo vehículo les permite contar con mayor espacio para continuar viajando junto a Aurora y Aventurina y afrontar una nueva etapa de la aventura familiar.
Para Ana y Totti, vivir “sin rumbo” no significa estar perdidos. Al contrario: representa la posibilidad de desprenderse de los tiempos establecidos, las rutinas y la necesidad de tener todo planificado.
La historia que comenzó con un viaje hacia Ushuaia que quedó interrumpido por la pandemia, que tuvo a San Clemente del Tuyú como una de sus primeras paradas importantes, y que luego se transformó en una vida sobre ruedas, continúa escribiéndose kilómetro a kilómetro.
Su filosofía es sencilla: dejar que la ruta decida el próximo destino y disfrutar del camino. “Soñadores y aventureros sin rumbo, sin tiempos”, es la manera en que ellos mismos definen esta particular forma de vivir.
